La pieza es la publicación. Esto no es un catálogo

Cru, Save as…Publications, Crani o Eldital’ull son apuestas editoriales firmes y especializadas. Todos coinciden en destacar que ellos no hacen catálogos. Sus proyectos son publicaciones donde el artista decide el contenido y el trabajo se hace con la complicidad del diseñador. La publicación resultante es un proyecto original y exclusivo, pensado para ver la luz en formato libro.

En 1963 Edward Ruscha publicaba Twenty-six Gasoline Stations, un llibre de 18×14 cm impreso en una maquetación sobria sobre papel ordinario, constituido por 26 fotografías en blanco y negro de gasolineras. “No intento crear un libro de lujo en edición limitada. Lo que me interesa es hacer un libro de gran tirada pero que sea de primer orden”, declaraba Ruscha a propósito de Twenty-six Gasoline Stations.

Segons Anne Moeglin-Delcroix, la publicación de Ruscha,  Twenty-six Gasoline Stations, será la primera en la que el libro adquiere una identidad artística propia y por tanto, abrió una nueva vía de exploración para el arte contemporáneo. La crítica francesa Anne Moeglin-Delcroix apuntaba tres diferencias fundamentales respecto al libro ilustrado de autor y las ediciones de bibliófilo: la búsqueda de una forma de expresión; una difusión más allá del circuito convencional y exclusivo destinado a estas ediciones –galerías y marchantes de arte–; y un trabajo que implica un interés por las técnicas de impresión y encuadernación, donde el autor se convierte en editor de su trabajo.

El arte conceptual marcó una pauta de trabajo a partir del libro, la documentación y el papel, los cuales adquirieron una presencia destacada dentro del territorio artístico del momento. Cincuenta años después, el trabajo en torno a la publicación como propuesta de trabajo vuelve a reivindicar su vigencia como medio de difusión del arte contemporáneo. Las publicaciones de artista han estado presentes en la formalización de muchos de los trabajos de artistas como Dieter Roth, Sol LeWitt, Broodthaers o Boltanski hasta Antoni Miralda, Francesc Torres y Eugènia Balcells. Todo esto, unido al aumento de la presencia de estas ediciones y publicaciones de artista en recientes exposiciones realizadas en grandes centros de arte y museos, hace que volvamos de nuevo a dirigir nuestra mirada hacia el libro como territorio artístico. Así pues, podemos observar el  buen momento creativo de la edición actual. Sin embargo, no podemos obviar que se trata de un sector minoritario si lo comparamos con el sector francés, holandés o alemán.

Diferentes iniciativas han proliferado en el contexto catalán durante los últimos años. Integradas per artistas, diseñadores y gestores, forman equipos experimentados y profesionales que trabajan desde las buenas prácticas para ofrecer publicaciones de alta calidad estética que expanden los conceptos tradicionales asociados al libro de artista.

Cru, Save as…Publications, Crani o Eldital’ull son apuestas editoriales firmes y especializadas que, sin grandes displays –y no hablemos ya de subvenciones…– se consolidan como proyectos con una entidad artística propia. En el año 200, el diseñador gráfico Àlex Gifreu, inició el proyecto editorial CRU. “Me dí cuenta que muchos artistas de mi entorno tenían piezas publicadas en catálogos colectivos pero ninguno tenía una publicación dedicada exclusivamente a su trabajo”, explica Gifreu.

Es así como nació CRU, una editorial dedicada exclusivamente a los libros de artista, donde la propia publicación es considerada y trabajada como soporte expositivo. “No se tratan de catálogos de piezas producidas anteriormente, la pieza es la publicación”. Según Gifreu, este resurgimiento de autoediciones y publicaciones de artistas viene motivado por la ausencia de espacios expositivos y la natural búsqueda de nuevos formatos de exhibición.

Publicaciones como Quien soy yo de Rafael G. Bianchi,  Pronòstic del temps per al 20 de febrer dels propers 100 anys de Daniel Jacoby o Marti and the flour factory de Martí Ansón son algunos de los proyectos editados recientemente por CRU. Este año, a parte de Quien soy yo de Rafel G. Bianchi que acaba de ser publicado, CRU editará libros de Asier Mendizábal, Dora García, Stefan Bruggeman, Alejandro Vidal, Patricia Dauder, Jakob Kolding, Adrià Julià, Jaime Pitarch, Rubens Mano o Oriol Vilanova.

Una iniciativa, la de CRU, que podemos considerar un éxito si atendemos al hecho que, sin tener ninguna distribuidora, los 32 primeros títulos editoriales de CRU estan agotados. Para Gifreu, la solución al constante problema de la distribución editorial es bien clara: autogestión.

De dos dissenyadores gráficos, Carolina Trebol y  Jesús Novillo; y el artista, Jordi Mitjà,  nació el proyecto editorial Crani con una filosofía base muy similar a Cru. Sus ediciones son proyectos exclusivamente pensados para el formato en papel. “Con Internet y la desaparición progresiva de las ediciones en papel, se busca reivindicar el libro como objeto físico en un momento en que todo es virtual”, señalan des de Crani. El eje central de esta editorial son toda una serie de publicaciones creadas exclusivamente para el formato de edición. No existen en ningún otro soporte físico más allá del papel. “No son catálogos individuales o colectivos de obra ya existente, ni estudios sobre los procesos de trabajo, son en sí mismo una pieza en formato de libro”, precisan desde Crani.

Al comienzo la editorial se nutría de becas en un momento en que aún era posible, ésto ayudó a tirar adelante la editorial en un momento inicial. “Con el tiempo nos hemos encontrado con una dificultad a la hora de distribuirlas y un mercado que sepa apreciar este tipo de ediciones como puede ser en otros países europeos”.

Y es que el mercado nacional no ofrece demasiados soportes y dispositivos que faciliten la difusión y el desarrollo de estas ediciones como sería asegurar su presencia en ferias especializadas. Pese a esta carencia, las posibilidades y diversidad de estas publicaciones de artista y autoediciones son tan amplias que están pensadas para llegar a todos lo públicos y desmarcarse del mercado más exclusivo, reducido hasta ahora a galerías y ediciones de lujo.

Regina González, Alain Chardon i Rafael G. Bianchi conforman el colectivo Eldital’ull que, a lo largo de tres años de existencia, han editado un proyecto cada año en un sector poco explorado como es el libro de artista para colorear para niños. Mientras ultiman un proyecto con América Sánchez, trabajan para conseguir que La casa de la playa (2010) pueda distribuirse como facsímil, finalidad para la cual fueron ideados tanto La casa de la playa, como Flags (2011) y ahora el de América Sánchez. Explica Regina Gonzálex cómo el planetamiento inicial de La casa de la playa fue el de buscar un paralelismo con el libro infantil de finales del sesenta y principios del setenta de Enzo Mari o Bruno Munari y realizar un libro infantil que funcionara también como libro de artista. “Entonces surgió La casa de la playa, en la que cada página es una obra en sí misma y que, además, funciona para colorear. La casa plantea, a través de las 9 litografías de 50×70 cm, un recorrido por todos aquellos diseñadores, artistas y arquitectos que nos han influido, que nos gustan y que forman parte de los siglos XX y XXI”, explica Regina González. “Este trabajo no estará acabado hasta que no sea un libro facsímil”. El problema, encontrar editor. Este inconveniente remarca la falta de interés y conocimiento del sector editorial convencional respecto a estas iniciativas.

Save as… Publications, un equipo joven integrado por Ferran Elotro e Irene Minovas, fueron conscientes desde el primer momento de la importancia de una efectiva red de distribución.  Save as… Publications funciona desde el años 2008 y una vez más, desde la autogestión, han conseguido que sus publicaciones tengan presencia en Francia, Alemania, el reino Unido, Portugal y los Paises Bajos. “Entendemos que, un vez estàá hecho, un libro funciona cuando entra en un circuito de distribución. Nos gusta editar los libros, pero también es necesario una respuesta. Como en muchas de estas publicaciones, le has de explicar al librero qué es lo que les estás ofreciendo”. Publicaciones como One Toblerone of exactly 50g and 491 Toblerones of approximately 50g, de Daniel Jacoby; Miedo de muchos. Los mundos posibles, de Momu & No Es o Manga Mammoth, de Francesc Ruiz son concebidas como unas piezas más del proyecto, como elementos complementarios al trabajo del artista. Y eso implica desde libros, CD, carteles  y hasta cómics. “Nosotros no hacemos catálogos, hacemos propuestas específicas. Pensamos un proyecto que funcione en un determinado formato y buscamos que este formato sea el más adecuado”.

El panorama editorial relacionado con las publicaciones de artista ha encontrado también su espacio desde el cual llegar al gran público. Anna Pahissa abrió el verano del 2011, no hace ni un año, la librería Múltiplos. Desde este local, situada en la calle Lleó de Barcelona, Múltiplos ha posibilitado la aparición de una serie de sinergias y conexiones con artistas, editores, públicos y otros espacios y proyectos. Pahissa indica como detectó una situación de desequilibrio en el Estado español entre la producción de publicaciones de artista, por parte de artistas y editores y el interés creciente que suscitan en el contexto del arte contemporáneo, y la distribución que se hace o la visibilidad que tienen fuera del país. En origen, la idea de Pahissa fue la de crear una distribuidora, pero se decantó por la librería. La decisión fue acertada, ya que este espacio ha servido para afianzar contactos y relaciones que ahora, facilitan el camino para establecerse como distribuidora de un modo más natural. Pahissa apunta el funcionamiento de este espacio “como una estructura de distribución que contribuya tanto a la difusión de publicaciones nacionales como al abastecimiento de importaciones en nuestro contexto”.

Estos son sólo algunos ejemplos del estado actual en que se encuentra las publicaciones y ediciones de artista. Estas publicaciones, generadas del contacto directo con artistas y creadores, muestran una parte importante de la creación más reciente y suponen una herramienta imprescindible para la difusión del arte contemporáneo, si atendemos a la buena recepción de estas publicaciones en países como Francia, Alemania o Paises Bajos. Algo nos dice que no es sólo papel lo que tenemos entre las manos.

Imágenes

1. A sombra e o brilho. Iñaki Bonillas. Editorial Cru

2. Unir els punts. Mariona Moncunill. Crani Editorial

3. La casa de la platja, Flags i proyecto de Amèrica Sánchez. Eldital’ull

4. Traducción recursiva de titulares, del 4 al 17 de noviembre de 2008. Daniel Jacoby. Save us… Publications

Artículo publicado en la revista Bonart núm. 150 (Abril 2012)

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